El jueves 30 de abril se llevó a cabo la segunda sesión del Seminario Permanente de Estudios Medievales: “El medievalista y sus fuentes”, realizado en
En el comienzo, el historiador abordó el tema de a qué se refiere con una fuente diplomática. Hoy en día, si nos hablan de fuente diplomática del medioevo, se nos viene a la mente algún tipo de documento que haga alusión a las relaciones entre gobiernos, pensando siempre en el concepto de diplomacia. No es así. Las fuentes diplomáticas tienen que ver con los llamados diplomas medievales, documentos que si bien son emanados desde las cortes reales, no nos dan cuenta de las relaciones diplomáticas de éstas. Se tratan de fuentes que en su época funcionaban como certificados de la entrega de algún beneficio que el rey otorga a cierta persona, ya sea otro rey,
El medievalista nos ubica en el siglo XII, y nos comenta que en el medioevo Occidental, al contrario de lo que se piensa comúnmente, la escritura no es un privilegio, sino un oficio. Sí, es una sociedad donde la capacidad de escribir se limita a cierta población, pero en la época el escribir era concebido como un oficio. Los diplomas medievales, por ejemplo, eran escritos por los escribanos (como nos muestra la figura 1), quienes realizaban una escritura muy fina. Es en el siglo XII, un siglo muy especial para ese espacio temporal que mal llamamos Edad Media, cuando empiezan a proliferar los documentos, entre ellos el diploma medieval. Muestra de aquella proliferación es el empeoramiento de la letra, por ejemplo. Dicha expansión del documento medieval se hace posible, también, cuando los gobiernos se van sedentarizando, lo que conlleva a registrar cada acto que éste realice.
Los diplomas medievales se escribían en pergaminos, los que se fabricaban en base al cuero de oveja, más barato que el cuero de vacuno. El cuero de oveja se puede curtir, lo que lo deja más liso para una escritura más práctica. En el siglo XII, se comienzan a utilizar elementos vegetales para la fabricación de los pergaminos. Ya entrando al siglo XIII, se comenzará a ocupar el fuero, pero aún así el pergamino no desaparecerá. Asimismo, la lengua con la cual el escribano daba muestra de los actos del gobierno, era el latín. Por lo que vemos, escribir es caro, en cuanto al material que se ocupa, como también al hecho de que el mismo acto es un oficio, por lo tanto, llevado a cabo por alguien especializado en él. Así, se puede apreciar que lo que se escribe tiene una importancia, la cual invita al gobierno a recurrir en dichos gastos.
El profesor Cerda también nos dio cuenta de las cartas, documentos oficiales también emanados de los gobiernos. Como vemos, acá el concepto carta no se refiere al significado que hoy posee. La carta que conocemos hoy en día, es conocida en
El historiador chileno nos da a conocer una serie de herramientas que nos permiten acercarnos de buena manera a los diplomas y cartas medievales. En ese sentido, se hace necesario el manejo de la paleografía, la cual nos permitirá una lectura correcta de este tipo de documento. Como ya se mencionó, éstos se escribían en latín, por lo cual el conocimiento de esta lengua en su contexto medieval (latín medieval) se hace fundamental al momento de intentar un encuentro con los diplomas y cartas medievales. Asimismo, se requiere de la archivística para manejar la distribución de los archivos en los diferentes lugares donde estas fuentes del medioevo se encuentran hoy en día.
Uno de los momentos más emocionantes de aquella segunda sesión del seminario, fue cuando el medievalista nos habla sobre su experiencia con estas fuentes, mostrándonos algunas fotos que él mismo sacó cuando realizaba sus investigaciones, como también para comenzar a hablar de la estructura de un diploma. Los diplomas, en su comienzo, dan cuenta del donante y titulación, luego, precisan la dirección de la persona a quien va dirigido. Se especifica el beneficiario y, como es evidente, el beneficio que se le entrega, como también la locación y la datación. Sobre esto último, estas fuentes nos entregan un problema del que hay que estar al tanto. Si bien los diplomas castellanos están muy bien datados, hay que tener en cuenta que en
Otro aspecto importante presente en los diplomas medievales, son los sellos con los cuales se cierran en estos documentos. Su forma por ejemplo, nos dicen la procedencia del diploma, en cuanto los sellos ovalados provienen de estamentos eclesiásticos, y los sellos redondos vienen de personajes seculares.
Para finalizar, el Dr. José Manuel Cerda nos habló de los lugares en los cuales se concentran estas fuentes. Principalmente, hay dos tipos: Archivos Estatales y los Archivos Eclesiásticos de Europa.
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1: En aquella imagen del Liber feudorum maior, se muestra a Ramón de Caldes, deán (párroco más importante de la iglesia de la ciudad) de Barcelona, quien lee a Alfonso II los diplomas del cartulario real. A la derecha, se puede observar al escribano, autor material de los diplomas. Detrás del rey, se aprecia a diversos personajes, miembros de la corte real.

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